30 de Septiembre 2020, medio siglo de mi llegada al valle de los Mukas. Conocí Trujillo 13 años antes en unas cortas vacaciones en compañía de mis hermanos Omar, Hernán, Jorge y su esposa Egilda, un viaje que partiendo de Barquisimeto nos habia llevado a Cúcuta. de regreso habiamos pernoctando en Mérida, Valera y por ultimo Trujillo.Esta vez vengo acompañando a Carlos Quero, llegamos a eso de las tres de la tarde, un cielo neblinoso y una lluvia menuda nos dan la bienvenida, de inmediato nos fuimos al Liceo Cristobal Mendoza, institución a la cual Carlos Quero venía a dirigir, varios profesores nos recibieron, entre ellos Hugo Carrillo, Guillermo Salas, Candelario Morales y Mister William Hackett, un piel de ebano conversador y simpático. con quien posteriormente entablé una maravillosa amistad. En hrasde la noche, visitamos la residencia del prof. Carrillo y su esposa Carmen, atendiendo a una invitación hecha por ellos.Finalizamos el día degustando unos sabrosoa pollos en el Miranday en compañía de Mister Willian, Hugo Carrillo su esposa y Melitón Azuaje. Dos días después, el 02 de octubre acudo como jurado examinador a una prueba de reparación de la asignatura Geografia e historia de Venezuela, 3er año. Extrañamente los alumnos acuden sin el uniforme reglamentario, el prof de la asignatura es Adrián Suárez, un tachirense tímido, buena gente y de gran profundidad intelectual. Al entrar al salón una chica resalta, blanca,alta y esbelta, una negra cabellera que sobrepasa su fina cintura, unos ojos de tamarindo, llenos de luz, como para un sueño, una nariz celeste, unos labios ligeramente gruesos, un bello cuello de cisne, una pícara sonrisa que presagiaba tantas cosas, llevaba un corto vestido vino tinto que amenazaba llegar a las rodillas que dejaba al descubierto un par der niveas piernas. En el transcuso del examen me acerqué a ella en par de oportunidades con la intención de preguntarle si tenía alguna dificultad, pero fue tal el impacto que había producido en mi, era tal mi turbación que apenas pude hablarle. Supe entonces que mi destino estaba sellado y que me era imposible escapar de el, Ese fue mi primer encuentro co Dalys