El terremoto de El Tocuyo
Hoy se cumplen setenta años del terremoto del Tocuyo, una terrible experiencia que viví cuando apenas contaba con siete años de edad, vivíamos los Ruiz Rojas en la calle Comercio de esa colonial ciudad, recuerdo que eran pasadas las 4:00 p.m. cuando se sintió el fuerte temblor, yo me encontraba patinando por toda la casa, pues estaba afiebrado con unos patines que recién mi hermano Jorge me había traído de Barquisimeto, fue tal el desconcierto que se produjo, que la señora Bertha, quien ayudaba a mi madre en las labores de la casa, salió desnuda del baño. Yo en mi inocencia le pregunté a mi madre: Mamá, es que el mundo se está acabando?
Era una tarde calurosa y extrañamente cuando se calmó el sismo comenzó a caer una tenue lluvia. Nuestra casa, que por cierto era inmensa no sufrió daños considerables, no obstante, nos trasladamos al enorme estacionamiento del ministerio de sanidad, organismo para el cual trabajaba mi padre. Allí permanecimos viviendo en una especie de carpas durante varios días junto a otras familias de trabajadores del mismo ministerio; recuerdo que en uno de esos días mi hermano Hernán y yo nos convertimos en una especie de exploradores entrando y curioseando en las casas aledañas al ministerio, en una de ellas Hernan se consiguió un billete de 20 Bolívares los cuales eran una fortuna para un niño en aquella época. Allí permanecimos hasta que mis padres decidieron que debíamos trasladarnos a la ciudad de Barquisimeto.
Familiares en este escrito: Juana Ramona Rojas ✝ (madre) y Jorge Rafael Ruiz Rojas ✝ (hermano)
Orlando Antonio Ruiz Rojas · 3 de agosto de 2020
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