Ha sido realmente duro
Hoy, 14 de enero día de mi paisana y patrona celestial, LA DIVINA PASTORA, quiero reiterar mi más profundo agradecimiento a todas aquellas personas que a través de sus buenos deseos, la oración y las ayudas materiales están haciendo posible mi milagrosa recuperación. Ha sido REALMENTE DURO, pero más aún para mis fieles hijos, familia y amigos queridos, quienes desde su sincera y emotiva preocupación estuvieron velando por mí desde la distancia. Mi hija Dajhary quien, vigilante, estuvo conmigo día y noche. Los amo.
Mi carácter es realmente engañoso, en el largo transcurrir de mi dilatada vida he sido caracterizado, con mucha razón, como una persona brava, volátil y muchas veces intolerante, creo que no se han equivocado; pero por encima de ello, mi espíritu está mucho más lleno de emociones y sentimientos venturosos que de odio. La gran formación humana que recibí de mis padres ha sido mi coraza contra el rencor y el resentimiento.
Quiero expresar con la mayor sinceridad, a la persona que me negó el acceso al hospital de Suba, que no albergo ningún tipo de rencor hacia ella y hacia nadie, no hay nada más pernicioso en el ser humano que el resentimiento, yo no lo albergo, posiblemente estuvo allí también la mano de Dios. Gracias a ella, recibí la atención certera en la Clínica Las Colinas y de nuevo reitero mi agradecimiento a todo el personal médico y enfermeras por su permanente dedicación en los días aciagos de esa pavorosa enfermedad.
Sabes que la situación estuvo más que turbia cuando parte del personal médico y enfermeras te despiden con una sonrisa y lágrimas en los ojos; percibiendo que tu improbable mejoría fue también un triunfo para ellos, lo que indica que también los médicos y enfermeras tras esa coraza creada en el ejercicio de su profesión todavía permanece un corazón que siente y se conmueve ante el dolor ajeno.
Aún me queda un trecho por recorrer para recuperarme completamente. Pero me siento fuerte, Dios me preñó de fé y de fortaleza. No tengo palabras para describir el inmensurable sentimiento que me acoge al percibir el amor, el cariño y la solidaridad de todos ustedes, de mi familia, de mi Trujillo querido. Sinceramente GRACIAS, por la ayuda brindada y la que siguen aportando para saldar la deuda de mi recuperación. GRACIAS Y QUE VIVA EL AMOR.
Familiares en este escrito: Dajhary Marianne Ruiz Flores (hija)
Orlando Antonio Ruiz Rojas · 14 de enero de 2021
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